En estos primeros días de gestión confirmé algo que ya intuía desde hace tiempo: no alcanza con tener buenas ideas o proyectos sólidos si no sabemos escucharnos y mirarnos de frente.
Sé que a veces puedo no estar en todos lados, que puedo llegar tarde a una respuesta, o que alguna decisión no conforme a todas y todos. Es parte de la vida real, y también de la responsabilidad que asumí como intendente. Pero hay algo que quiero dejar claro: siempre voy a dar la cara. Nunca me van a encontrar escondido ni mirando para el costado.
Soy consciente de que en política la distancia genera desconfianza, y que los silencios muchas veces pesan más que las palabras. Por eso me he comprometido a estar cerca, a hablar con sinceridad aunque duela, y a asumir los errores cuando los cometamos. Gobernar no es hacer magia, es trabajar todos los días con la gente, escuchando sus reclamos, sus sueños y también sus enojos.
Esa cercanía empieza a verse en hechos concretos. Cuando me encontré con las mujeres que integran el Plan Guido, al mirarlas cara a cara entendí que lo que estamos abriendo no son solo oportunidades para que Río Negro vuelva a brotar, sino también para que ellas mismas hagan brotar sus propias vidas. Y cuando pusimos en marcha la Comisión del Carnaval, lo hicimos porque creemos que la cultura popular merece respeto y apoyo, y que nuestra gente tiene derecho a expresarse y celebrar.
No me interesa un cargo para administrar papeles; quiero un departamento donde podamos volver a confiar los unos en los otros. Sé que no siempre lograremos todo lo que nos proponemos, pero sí puedo asegurarles que nunca faltará mi presencia, mi palabra y mi esfuerzo.
Dar la cara, escuchar y seguir caminando juntos y juntas es la única manera que entiendo de gobernar. Y es el compromiso que hoy reafirmo con ustedes.
Guille