Recorrí el pueblo, conversé con la gente que me fui encontrando y escuché de primera mano los problemas de todos los días. Gobernar también es esto: estar como cualquier vecino/a, escuchar y hacerse cargo.
En Paso de la Cruz caminamos por el pueblo, recorrí sus calles, mirando y escuchando. Porque muchas veces las cosas se entienden mejor cuando se ven en el lugar y cuando uno puede conversar cara a cara con la gente, aún escuchando cosas que no nos gusten.
Durante la recorrida hablamos de lo que pasa todos los días: el estado de los caminos, la circulación de camiones de carga, las dificultades para circular cercano a la calle principal, la necesidad de cunetas, mantenimiento, iluminación que falta recambiar y ampliar, ofreciendo mejores condiciones para que la gente se pueda mover con tranquilidad, sobre todo en los horarios en que los niños van o vuelven de la escuela.
Lo primero que hice fue escuchar. Y también decir las cosas como son. Porque cuando me plantean un problema real, lo primero es reconocerlo. La esencia de los reclamos están bien, porque son evidentes, tanto como nuestro compromiso por dar respuesta.
En esa línea estamos trabajando para encontrar soluciones que realmente sirvan, sobre todo en el camino de acceso al pueblo, donde una de las empresas que utiliza el camino va a aportar lo suyo y desde la Intendencia vamos a complementar ese esfuerzo para lograr una intervención que sea más duradera.
También conversamos sobre otras mejoras necesarias para el pueblo, como generar condiciones más seguras para quienes caminan hacia la escuela, evaluando alternativas como una senda o caminero que acompañe ese trayecto.
Para mí hay algo muy claro: no podemos seguir construyendo «caminos pensados sólo para el tritren y no para el Fiat Uno». Las obras tienen que servir para todas y todos, para quienes trabajan, para quienes viven en el lugar y para quienes usan el camino todos los días.
Y también tengo claro algo más. Prefiero que me critiquen porque una solución demora un poco más, pero que cuando se haga dure y resuelva el problema de verdad. Lo fácil muchas veces dura poco; lo importante es hacer las cosas bien.
Recorrer Paso de la Cruz y conversar con su gente reafirma algo en lo que creo profundamente: gobernar no es quedarse en una oficina. Gobernar es estar, escuchar y construir soluciones junto a la gente.
Por eso vamos a seguir viniendo, casi sin agenda, recorriendo naturalmente, sin nada armado y trabajando en cada lugar del departamento. Porque las respuestas empiezan siempre por escuchar y para eso, basta solo con estar.