El Plan Guido nace del compromiso de poner en el centro a quienes más lo necesitan. No para etiquetar ni estigmatizar, sino para reparar. Porque durante demasiado tiempo, muchas mujeres víctimas de violencia y exclusión quedaron fuera de todo. Y esta vez decidimos hacer algo distinto: tender la mano primero a ellas.
El llamado no obliga a nadie a exponer nada. De hecho, habilita distintas formas de acreditar situaciones de vulnerabilidad, con el máximo cuidado y respeto por la intimidad. Lo que hicimos fue decir claramente que no nos da lo mismo. Que si hay dos mujeres en situación de desempleo, y una ha vivido violencia, esa tiene que ser prioridad. Porque eso también es gobernar con sensibilidad.
Y por eso este plan tiene nombre propio: ‘Guido’, en homenaje a alguien que sembró esperanza y que soñó con un Río Negro más justo. Si nos equivocamos en algo, corregiremos. Pero no vamos a pedir disculpas por cuidar, por incluir, por mirar a los ojos a quienes el sistema muchas veces no ve.
El Plan Guido es un primer paso. No resuelve todo, pero marca un rumbo: el de un departamento que vuelve a brotar desde sus raíces más profundas.
Guille.-