Cuando llegué a Bellaco y caminé por sus calles, lo primero que sentí molestia y percibí desigualdades. Las calles están destruidas, el pueblo está olvidado, y cualquiera que pase puede verlo. No lo digo para buscar culpables, sino porque es la realidad que tenemos que cambiar.
Hace años que la gente de Bellaco escucha promesas que nunca se cumplieron. Y eso tiene que terminar. Por eso vine a comprometerme, no a prometer.
Desde la Intendencia vamos a recuperar todas las calles internas del pueblo, con limpieza de cunetas, nivelación y pavimentación. La decisión política está tomada.
Queremos que Bellaco vuelva a tener calles dignas, como se merece cualquier ciudadano de Río Negro.
Yo no quiero gobernar desde un escritorio. Quiero hacerlo desde el territorio, con la gente, mirándonos a los ojos. Porque las decisiones importantes no se toman lejos de los problemas, se toman donde los problemas están.
Se lo dije a vecinas y vecinos del pueblo: lo que está bien hecho lo vamos a respetar. Lo que está hecho a medias, lo vamos a completar y mejorar. Y lo que no está hecho, lo vamos a hacer.
Bellaco fue un pueblo olvidado, pero eso se termina ahora. Con obras, con presencia y con palabra cumplida. Porque Río Negro se reconstruye, y empieza por los pueblos que más lo necesitan.
Guille.-




