Estos días estuve en contacto con el equipo de Obras y con el ingeniero que está al frente de los trabajos en el camino. Lo que se está haciendo allí es una recarga de material: poner material bueno sobre una base que estaba muy deteriorada. Es un trabajo que se nota tramo a tramo, son 32 kilometros de camino que une ruta 20 con ruta 25 con sectores que estaban en pésimo estado y otros que necesitaban una intervención más leve.
El ingeniero también me informó que ya se limpiaron alrededor de 40.000 metros cúbicos de material acumulado durante años en las fajas laterales, que impedían el escurrimiento del agua de lluvia y dejaban los caminos encajonados, deteriorando las bases. Hoy estamos abriendo los pluviales correctos y aportando nuevo material de base para dejar los caminos transitables y duraderos.
También se amplió una curva que era muy peligrosa, donde ya habíamos mostrado las máquinas trabajando. Hoy esa zona está mucho más segura y con mejor drenaje.



Sé que hay momentos en que los avances pueden parecer lentos, pero detrás de cada mejora hay un esfuerzo enorme del equipo: conseguir material de buena calidad, mantener las máquinas en funcionamiento y asegurar que el camino quede bien hecho.
Quiero ser claro: la cuadrilla no se va a ir hasta que el camino quede completamente reparado. Ese es el compromiso que asumimos y que estamos cumpliendo.
Incluso tuvimos que destinar tiempo a tapar una cantera peligrosa que había quedado abierta al costado de la ruta, un pozo de varios metros de profundidad que ponía en riesgo a cualquiera que pasara por allí. Hoy eso ya está resuelto.
Podemos tener dificultades, pero no improvisamos. Estamos ordenando, haciendo y cuidando. Porque lo que prometimos —dejar los caminos transitables, seguros y bien hechos— no es un discurso: es trabajo concreto, día a día.
Guille.-