Hay obras que pueden parecer una intervención más, pero que para un barrio significan muchísimo. Lo que estamos haciendo en calle Cebollatí, en el barrio Las Ranas, es una de ellas.
Estamos interviniendo un punto muy sensible, muy cerca de la principal avenida de ingreso a Fray Bentos, donde durante años vecinas y vecinos convivieron con una realidad injusta: cada vez que llovía fuerte, el agua los aislaba. Es un viejo reclamo y un anhelo de las familias del barrio al que hoy estamos empezando a dar respuesta.
Por eso la intervención que estamos haciendo es integral. Estamos colocando nueva infraestructura para mejorar el escurrimiento del agua, recuperando la calle, asegurando el pasaje vial y se revalorizará el puente peatonal para que permita mantener la conexión del barrio aun frente a eventos de lluvia importantes.
Esta obra reúne dos líneas de trabajo que para nosotros son fundamentales. Por un lado, el plan A Pie Seco, porque no queremos esperar a que llegue una emergencia para actuar: tenemos que anticiparnos y preparar mejor nuestros barrios. Y por otro, Río Negro se Reconstruye, porque recuperar nuestras calles también implica resolver problemas de infraestructura que se fueron acumulando durante años.
Para mí hay algo todavía más importante detrás de esta obra: estamos corrigiendo una desigualdad muy grande. No puede ser normal que haya familias que, por vivir en determinado barrio, tengan que preguntarse cada vez que llueve si van a poder entrar o salir de sus casas.
Todavía falta y sabemos que una obra no resuelve por sí sola todos los problemas acumulados. Pero estamos haciendo hoy lo que durante demasiado tiempo fue un reclamo de la comunidad. Durante años, en esta zona de la ciudad, una lluvia fuerte podía significar quedar aislados. Estamos trabajando para que eso deje de pasar.
De eso se trata A Pie Seco y Río Negro se Reconstruye: anticiparnos, llegar donde existen problemas históricos y empezar a corregir desigualdades concretas en la vida de nuestra gente.
Guille.-


